LOCALES

La Calera: una campaña que arrancó entre denuncias y acusaciones cruzadas.

“Médicos truchos”, “muertos que votan” acusaciones entre dirigentes, lanzándose dardos unos a otros.

El próximo domingo 26 de octubre, los argentinos volverán a las urnas para elegir diputados nacionales. Falta más de un mes, pero en La Calera la contienda ya se vive al rojo vivo, con la intensidad característica de una ciudad que suele experimentar la política de manera visceral.

En apenas una semana, la ciudad fue escenario de dos actos que sacudieron el tablero local, ambos con la presencia de referentes provinciales.

Por un lado, el PJ calerense intentó reanimar a su alicaída militancia en un salón de la zona sur, donde se presentó el Comando Electoral de “Provincias Unidas”, el espacio politico que reúne a cinco gobernadores con proyección nacional, entre ellos el ex mandatario cordobés Juan Schiaretti. Allí, el ex intendente Facundo Rufeil ofició de anfitrión, recibiendo a figuras como Brandán,  Ariel Alesandrof, Rodrigo Rufeil, entre otros.

En la vereda opuesta, Encuentro Vecinal Córdoba (ECV) también buscó su foto de campaña con la lista encabezada por el infatigable Aurelio García Elorrio, ex legislador provincial y eterno candidato que no quiere perder su reducto y que ahora apuesta por una banca nacional.

Sin embargo, los flashes y discursos fueron apenas la superficie. Bajo tierra, la campaña se agitó con un frente judicial que amenaza con marcar el pulso de éstas elecciones nacionales. 

Desde hace dos semanas, en los tribunales de Córdoba se acumulan denuncias penales contra el intendente Fernando Rambaldi, vinculadas al escándalo de la contratación de supuestos profesionales de la salud sin título habilitante que habrían ejercido la medicina en forma ilegal en centros municipales durante más de un año.

Las presentaciones en la Justicia fueron impulsadas nada menos que por el ex intendente Facundo Rufeil y por la doctora María Emilia Abdelnabe, ex candidata del MUC. Desde el oficialismo, en cambio, eligieron la estrategia del silencio, intentando bajar el tono para amortiguar el impacto en una gestión que siempre se jactó de transparencia.

Pero Rambaldi no se quedó quieto. Según se comenta por allegados entre bambalinas, “entró la bala” y el intendente respondió con una vieja carta que nunca falla: la sospecha de fraude electoral. Así, inició una ofensiva mediática en medios provinciales y locales —algunos cercanos, otros directamente contratados—, para dar a conocer una denuncia que habría radicado en la justicia federal e instalar que durante las gestiones de Rodrigo y Facundo Rufeil, junto con la ex directora del Registro Civil Susana Margarita Fiorini, se habrían omitido notificaciones de defunciones al Renaper y al Registro Civil de Córdoba.

El resultado de esa supuesta maniobra: al menos 35 personas fallecidas contabilizadas hasta el momento habrían seguido figurando en el padrón electoral entre 2016 y 2023, lo que —según Rambaldi— abrió la puerta para que sus documentos fueran utilizados con fines espurios.

Hoy la pelota está en manos de la Justicia, que deberá determinar si se trata de pruebas sólidas o apenas munición de campaña como suele suceder en estos tiempos electorales.

 Mientras tanto, los vecinos de La Calera asisten a un espectáculo repetido y agotador: campañas que no empiezan con propuestas de futuro, sino con expedientes judiciales.

La pregunta queda flotando en el aire: ¿quién se atreverá a hablar del mañana, si todos están demasiado ocupados en ajustar cuentas con el pasado?

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